Por los licenciados Rafael Cereceres Ronquillo y Jorge Tarango Mancinas

La Ley Federal de Responsabilidad Ambiental («LFRA»), misma que entró en vigor el año pasado, establece por primera vez en nuestra legislación la responsabilidad para quien provoque un daño o deterioro al medio ambiente en México. El infractor que cause dicho daño o deterioro al ambiente deberá reparar el daño causado, o bien, pagar una compensación, además de una posible sanción económica.

Ahora bien, es de suma importancia determinar quién o quiénes serán los responsables del daño causado, de conformidad con la LFRA. Dicha ley establece que será responsable toda persona física o moral que con su acción u omisión ocasione directa o indirectamente un daño al ambiente.

La propia LFRA establece cuáles acciones se consideran como infracciones para determinar la responsabilidad de una persona; sin embargo, nos llama la atención la forma en que la misma LFRA determina cuándo una «omisión» o un «dejar de hacer» puede considerarse como una conducta que responsabilice a una determinada persona por el daño al ambiente ocasionado. Es en este punto en donde nos detendremos para analizar los diferentes supuestos.

El artículo 25 de la LFRA establece lo siguiente:

«Artículo 25.- Los daños ocasionados al ambiente serán atribuibles a la persona física o moral que omita impedirlos, si ésta tenía el deber jurídico de evitarlos. En estos casos se considerará que el daño es consecuencia de una conducta omisiva, cuando se determine que el que omite impedirlo tenía el deber de actuar para ello derivado de una Ley, de un contrato, de su calidad de garante o de su propio actuar precedente.»

Si analizamos la redacción del artículo anterior, podemos inferir que una persona, ya sea física o moral, es responsable de daño ambiental cuando «omite» impedirlo, teniendo el deber de hacerlo, ya sea que dicho deber se establezca en una ley o un contrato, o bien derive de su calidad de garante o de su propio actuar precedente.

El simple hecho de que la LFRA establezca responsabilidad por alguna omisión derivada de un contrato nos lleva a reflexionar en varios aspectos prácticos de la minería que pueden traer consecuencias no deseadas. A manera de ejemplo, en los contratos de acarreo comúnmente se establece que la empresa minera verificará que los vehículos del contratista cumplan con las normas de seguridad y mantenimiento adecuados. Si por alguna razón, la empresa minera incumple, esto es, «omite» llevar a cabo la verificación, será responsable por el daño ambiental que pudiera causar un derrame u otro daño similar provocado por los vehículos del contratista que no cumplan con las normas de seguridad.

Por lo anterior, como en muchos otros contratos de la industria minera, es de suma importancia redactar en forma correcta todos aquellos contratos que las partes celebren con la finalidad de evitar adquirir la responsabilidad de algún daño de tipo ambiental que se llegare a causar. En muchas ocasiones la parte de un contrato que no comete daño ambiental, por el solo hecho de omitir alguna conducta prevista en el mismo, será responsable del daño ocasionado.

Finalmente, las multas establecidas en la LFRA son sumamente altas, ya que oscilan entre los 300 a 50,000 días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal para las personas físicas, y de 1,000 a 600,000 días de dicho salario, para las personas morales.

 

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